Narcotráfico: Aviones abandonados que nadie reclama

Se tratan de vehículos comprados en el mercado negro, que son desechados por los delincuentes una vez que son descubiertos.
La mira se volvió a fijar en el destino final de las aeronaves utilizadas para el narcotráfico, vehículos tasados en cientos de miles de dólares que muchas veces quedan abandonados a la intemperie en los intentos de fuga, a cuasa del caso de la avioneta que apareció en Santo Tomé abandonada y con sus dos ocupantes muertos. Quiénes son sus dueños, qué se hace con ellos y cómo son importados son apenas algunas de las preguntas que surgen para cualquiera que se aproxime al tema.
Los Cessna monomotor son sin ninguna duda la marca preferida por los narco. Con unas cuatro horas de autonomía de vuelo, pueden llevar cargas de entre 400 y 700 kilos y recorrer hasta mil kilómetros en cada viaje. Su facilidad para aterrizar en terrenos complicados, como pistas cortas y hasta potreros de fútbol, terminan de completar los atributos que lo convierten en el favorito de quienes buscan cruzar la frontera entre Argentina y Paraguay sin ser detectados.

Por las restricciones a la importación, en el país ya no se pueden conseguir modelos nuevos del avión. Pero en Paraguay, donde puede ingresárselos sin problema, la matriculación de ese tipo de aeronaves se disparó en el último tiempo: en apenas dos años, tuvo un incremento de 50 por ciento, según publica el diario Territorio Digital de Misiones.

Tal incremento se explica sobre todo por dos factores. Por un lado, por las facilidades para importar los aviones desde los Estados Unidos. Por el otro, por la flexible legislación que autoriza a que no haya necesidad de rematricular las aeronaves cuando se instalan en el país.

En busca del mayor anonimato posible, las organizaciones suelen robarlos para evitar riesgos si son interceptados. Con ese objetivo, muchas veces también les pintan matrículas falsas.

El modelo más popular entre los narco es el Cessna 182 Skylane, un avión monomotor ligero con lugar para cuatro personas. Con el interior completamente desmantelado un tanque de combustible lleno, tiene una autonomía de vuelo de hasta cuatro horas que incluso puede ser extendida con conexiones caseras a bidones de nafta.

Lo sigue el Cessna 206, que destaca por la doble puerta lateral que permite desechar con facilidad la droga en pleno vuelo. El podio de los vehículos preferidos para el tráfico de droga lo completa el Cessna 210 Centurión. De mayor tamaño que las anteriores, tiene lugar para seis personas, un tanque de combustible que permite recorrer mayores distancias y una capacidad de transportar hasta 700 kilos de carga.

En noviembre del año pasado, Gendarmería realizó un allanamiento en una estancia de Santo Tomé y se encontró con un aeródromo clandestino, en el que había cuatro avionetas Cessna listas para despegar más otras que cuyos motores habían sido desarmados. Junto a ellas hallaron 330 kilos de cocaína de máxima pureza.

Las pericias revelaron la ruta habitual de las aeronaves: una de ellas partía de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Luego, pasaba por Corrientes para recargar combustible. Allí las cuatro avionetas se dividían rumbo a pistas clandestinas en Córdoba, Santiago del Estero, Santa Fe y Buenos Aires.